Un trabajo cualquiera, una mañana cualquiera, una conversación cualquiera…

Compañero A: Nosotros se lo decíamos mucho a mi hija la mayor, hija, como no estudies te vas a quedar para cajera de Alcosto [supermercado que hay enfrente de su casa]. Y ahora a la pequeña también se lo decimos, ¡tú peor que tu hermana, tú ni para cajera, tú te vas a quedar para reponedora de Alcosto!

Compañera B: Yo también se lo digo mucho a mi hijo, tú ves que en el golf están los que juegan y los que llevan los palos, ¿no? Pues ya verás, como no estudies te vas a quedar para eso, para llevar los palos de golf. Bueno, y él no veas como se pone, ¡¡¡noooo, eso sí que nooo, para llevar los palos de golf nooooooo!!!

Entretanto el compañero C, que asiste en silencio a la conversación, piensa para sus adentros que si él le dijera a su hijo que se iba a quedar para llevar los palos de golf éste le respondería que vale, que muy bien, que dónde hay que firmar…

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