En mi país (de mierda) tenemos un elevado concepto de Arte, no crean que nos conformamos con cualquier cosa, Picasso, Dalí, Miró, Goya, Velázquez, panda de mediocres, quítemelos de ahí, por dios qué vulgaridad. No, en mi país (de mierda) estamos muy por encima de todo eso, aquí la suprema expresión de Arte consiste en soltar un animal enorme ante una multitud enardecida que en los siguientes minutos se dedicará a contemplar con sumo placer y absoluta delectación cómo unos extraños tipos, embutidos en un traje imposible (chaquetilla de lentejuelas y mallas ajustadas marcando paquete, quizá para reafirmar que lo tienen bien puesto por si a alguien le cupiera alguna duda),someten al susodicho animal a toda clase de humillaciones, desde trapacearlo hasta acuchillarlo sin piedad de todas las maneras posibles, total para que al final el más iniciado de todos ellos enarbole una enorme espada y lo taladre de arriba abajo con la sana intención de matarlo. Que mejor será que se muera cuanto antes porque si no lo hace será peor para él (para el animal, me refiero) ya que aparecerá en escena otro sujeto armado con un puñal y se lo irá clavando en la sien, en la nuca, en la testuz, en donde demonios sea, así tantas veces como sean necesarias para finalmente acabar con su vida. Y ya entonces por fin la multitud prorrumpirá en un sonoro estruendo para festejar el acontecimiento, y hasta agitará pañuelos blancos en señal de alegría, y ya que estamos en racha hasta podríamos aprovechar para descuartizar al animal y repartir sus pedazos entre esas buenas gentes pero eso ya sería una crueldad innecesaria, torturar a un ser vivo está bien visto pero trocear a uno muerto queda feo así que lo más que haremos será amputar los apéndices auditivos del animal para entregárselos como trofeo al señor que lo taladró, qué menos. Sí señores, esto es Arte, desconfíen de imitaciones, y por si no tuvieron bastante aún lo repetiremos otra vez, y otra, y otra, así hasta seis cada tarde, así hasta un montón de tardes al año, y tanta será la felicidad que todo ello nos produzca que a ese conjunto de acontecimientos lo llamaremos Fiesta, no una fiesta cualquiera sino La Fiesta con mayúsculas, LA FIESTA, nuestra gloriosa Fiesta Nacional. En mi país (de mierda) Arte y Fiesta siempre van de la mano, jamás podría entenderse un concepto sin el otro, hacemos de la tortura un arte y de la muerte una fiesta, somos así, de ahí que sea un Bien de Interés Cultural que habremos de subvencionar a chorros para que nunca jamás se nos pierda, podremos escatimar en sanidad, educación, investigación, pensiones y demás gastos superfluos pero en esto no, por dios, dispóngase todo lo que sea necesario para preservar eternamente nuestra principal seña de identidad. Hasta ahí podíamos llegar.

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