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Corrupción la de los demás, la nuestra no, nosotros somos incompatibles con la corrupción, no es que lo diga yo sino que lo confirman las autoridades, incompatibles con la corrupción, por definición. Se corrompe aquél a quien se le presupone la honradez, en cambio a nosotros nadie nos presupuso nunca nada, quien nos compra ya sabe lo que compra, pídannos orden, pídannos rectitud, firmeza pero no nos pidan además limpieza, 20141024 a ver cómo piensan que habríamos llegado a ser lo que somos si no nos hubiéramos aprovechado de lo de todos, lo llevamos de serie, está en nuestra esencia, cómo nos van a pedir que renunciemos a nuestra principal seña de identidad, eso dígaselo a los enfrente, a todos esos que siempre fueron de honestos por la vida, que se creen que con robar cuatro chuminadas se van a poner a nuestra altura como si eso fuera tan fácil, como si estas cosas pudieran aprenderse y no mamarse como las mamamos nosotros desde la cuna, panda de advenedizos es lo que son. Todavía hay clases, hasta para esto hay clases, quizá para esto más que para ninguna otra cosa hay clases, no basta con llevárselo, además hay que sabérselo llevar: con estilo, con distinción, hasta con elegancia; conociendo el terreno, sabiendo bien dónde se pisa, conservando agarraderas bien firmes, manteniendo el control absoluto de la situación. No roba quien quiere sino quien puede y nosotros podemos (con perdón), ya lo creo que podemos. Así que hagan el favor, dejen ya de llamarnos corruptos, eso díganselo a todos esos raterillos de tres al cuarto que se creen algo y no tienen dónde caerse muertos, a nosotros no. ya está bien. A ver si se enteran ya de una vez por todas, quienes se corrompen son los demás, nosotros sencillamente somos así.

Decía Bob Hope (más bien su personaje cinematográfico) que en este mundo hay dos clases de personas, las víctimas y los aprovechados. Podríamos reformularlo en versión ibérica, en este país hay dos clases de personas, los que vivimos (dicen) por encima de nuestras posibilidades y los que viven a costa de nuestras posibilidades. Víctimas y aprovechados, siempre fue así desde que el mundo es mundo (lo cual no lo hace menos triste).mafia Pero también hay víctimas y víctimas, no vayan a pensar: las que lo asumen, las que echan pestes pero jamás mueven un dedo para remediarlo, las que intentan remediarlo (sin éxito, por lo general) y finalmente las que se quejan (con la boca más o menos pequeña) pero a la vez lo justifican, todas esas que te dicen que son víctimas sólo porque les ha tocado a este lado, pero que si alguna vez por esos azares del destino les tocara al otro lado harían exactamente lo mismo, serían tan aprovechados como el que más. El problema ya no es sólo que haya una panda de hijosdeputa jodiendo y explotando a una inmensa mayoría, el problema es que esa inmensa mayoría está también llena de aprovechados vocacionales, seres que si no roban es simplemente porque no se les ha presentado la ocasión, seres que si alguna vez se les presenta te dirán (o lo pensarán, que es peor) que aquí o todos moros o todos cristianos, si otros se lo están llevando muerto a ver si voy a ser yo el único gilipollas que no se lo lleve. La corrupción es, antes que cualquier otra cosa, un problema estructural, cultural. O para ser más preciso, incultural. Otra prueba más de la pobreza (intelectual, ética, estética) que asola este país.

Dentro de unos meses, en mayo y noviembre de 2015, volverá a pasar lo de siempre, volverán a ganar (con ligeras variaciones, con pequeños matices) los de siempre, volveremos a echarnos las manos a la cabeza como siempre, como tantas otras veces. No sé quién dijo que la única manera de acabar con la telebasura es dejar de verla, bien podríamos decir lo mismo, la única manera de acabar con la corrupción es dejar de votarla.Botadnos-Forges Se nos llevan los demonios con tantos tomates, norias o sálvames que luego dan un treinta por ciento de share, cómo no habrán de llevársenos con tantos chorizos, trincones y canallas que luego dan un treinta por ciento en cada escrutinio. En otros países ni llegarían a las urnas, en otros países no durarían en sus cargos ni cinco minutos pero aquí en cambio somos muchísimo más modernos, lo tenemos todo controlado, Spain is diferent, lo más que puede pasar es que algún juez justiciero se entrometa pero ya ni siquiera eso nos preocupa, ya nos encargaremos de untarlo, inhabilitarlo o traspapelarlo para poner a otro afín en su lugar, aquí paz y después gloria. Todo lo demás es tancredismo, poner cara de paisaje, dejar pasar el tiempo en pose estatuaria hasta que vuelvan las urnas a refrendarnos, con dos cajones. Y entonces sí, volver a sacar pecho y darnos a todos con sus resultados electorales en las narices, ya les dijimos que éramos incompatibles con la corrupción, aquí tienen la prueba, una vez más el pueblo soberano nos ha otorgado su confianza, nos quiere tal como somos, pueden estar seguros de que esta vez tampoco les vamos a defraudar. Es lo que hay. Su incompatibilidad con la corrupción (que es más bien incompatibilidad con la vergüenza) sólo es posible gracias a nuestra manifiesta incompatibilidad con el sentido común. 

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