Etiquetas

, , ,

Es llegar al andén y empezar a tomar consciencia. Es esperar durante quince o veinte minutos ese tren que en cualquier otro mes apenas tarda tres, cinco a lo sumo. Es viajar hacia el trabajo en un vagón abarrotado hasta los topes, a menudo sin aire acondicionado no vaya a ser que por su culpa no cumplamos los objetivos de déficit, intercambiando fluidos corporales (sudores, mayormente) con el resto de los pasajeros. Es agosto, intentan que parezca febrero pero sigue siendo agosto, sin vuelta atrás. Retiran de la circulación más de la mitad de los trenes y lo hacen por nuestro bien, para que no nos confiemos, para que no perdamos nunca esa incomparable sensación de hacinamiento, como si el ayuntamiento cerrara también más de la mitad de las calles para asegurarse de que siga habiendo atascos (en realidad también lo hacen, aunque lo llamen obras de mantenimiento para despistar). Es agosto y ni siquiera necesitas mirar el calendario para saberlo, te basta con mirar a tu alrededor, te lo están diciendo todas esas caras de perdedor, la tuya propia reflejada en el cristal. Agosto a primera hora de la mañana, en metro o en Cercanías, es la viva imagen de la derrota.

images (1)

Agosto es un enorme domingo que dura más de treinta días, vas a trabajar y te sientes como a quien le toca trabajar en fiesta, como ese desheredado de la fortuna a quien le toca joderse mientras el común de los mortales se rasca la barriga y otras partes menos confesables de su cuerpo, así día tras día durante un mes interminable. Y tanto dará que lo prefieras, que seas (yo mismo suelo serlo) uno de aquellos que lo escogen y además te lo argumentan, te vas en agosto y no hay quien haga nada, vayas donde vayas estará todo hasta arriba, peor que en cualquier otro mes dónde va a parar, en cambio en Madrid en agosto se está como dios, sin aglomeraciones, sin colas, sin… Sin leches. Yo mismo repito cada dos por tres este irrefutable razonamiento, ni siquiera trato de engañarme a mí mismo porque ya vengo engañado de serie, soy feliz veraneando en julio o dejándome días para septiembre pero luego llega agosto y me siento desclasado, desubicado, fuera de lugar. Soy contradictorio, supongo que casi como cualquier ser humano.

verano-forges1

Agosto es el vacío, es una gigantesca anomalía en el calendario de cada verano, como si en realidad no fueran doce meses sino once, como si hubiera once meses titulares y un suplente, once meses hábiles y finalmente uno inhábil a todos los efectos. Agosto es el mes número doce, se le suele asignar el ocho por una mera cuestión de orden pero usted y yo sabemos que es mentira, agosto es mentira en contraposición a esos otros once meses que son (éstos sí) la pura verdad. Agosto es el vacío, ni siquiera necesitamos salir de casa para comprobarlo, nos basta con encender el televisor o escuchar la radio, programas de relleno, refritos varios, contenidos infames que jamás tendrían un pasar en cualquier otro momento del año (y miren que está bajo el listón), correturnos y becarios por doquier. Las cadenas de radio se inventan autopromociones para rellenar los huecos que dejó la publicidad, no así las televisiones que nos regalan en estos días una guía comercial sumamente peculiar: o anuncios de estrenos cinematográficos (en los que un ser humano repentinamente convertido en superhéroe deberá salvar a la humanidad ante la inminencia del apocalipsis) o anuncios que más bien parecen sacados de la sala de espera de una clínica: hemorroides, gases, estreñimiento ocasional, digestiones pesadas, pupilas irritadas, encías ensangrentadas, talones agrietados y demás males diversos que en el fondo no hacen sino confirmar lo que ya sospechábamos, que agosto perjudica seriamente la salud.

morgan120815

Agosto es un baremo, la unidad de medida de nuestra prescindibilidadimprescindibilidad laboral. No tiene nada que ver con ser jefe o ser pringao, en realidad es algo mucho más sencillo (y a la vez mucho más elaborado) que todo eso. Si estás de vacaciones en agosto es que eres lo suficientemente importante como para que no se pueda prescindir de ti el resto del año, si trabajas en agosto es que da igual cuándo faltes, tú vete cuando quieras y en agosto ya rellenarás el hueco que dejan los que importan. Por supuesto que aún se podría establecer una tercera categoría que a muchos nos resulta sumamente familiar, la semiprescindibilidad, trabajas medio mes y libras el otro medio (o viceversa). Y por supuesto que ésta es una generalización injusta (pero no por ello menos cierta) porque en agosto caben también muchas otras realidades: puede que estés de vacaciones porque tu trabajo cierre y no te quede más remedio; o puede que no tengas vacaciones porque hayas sido agraciado con uno de esos contratos de temporada que tan útiles les resultan luego a las ministras del ramo para sacar pecho y atisbar los evidentes indicios de una pronta recuperación (luego se les pasa en octubre); o puede que no tengas vacaciones porque no te las den, sin más, es lo que hay, o lo tomas o lo dejas, si me vienes con derechos laborales ya sabes dónde tienes la puerta, si te vas de vacaciones no te molestes en volver, ahí fuera tengo a trescientos como tú esperando a que te vayas para ocupar tu puesto, ya ves qué preocupación… De todo hay en la viña (en la fábrica, en la tienda, en la obra, en la oficina, en la…) del señor (sea quien sea ese señor).

images (2)En agosto un mequetrefe cualquiera decide ir a un parlamento cualquiera a hacer como que da explicaciones y todos a coro gritamos ¡¡¡pero oiga, que es agosto!!! En agosto un juez cualquiera llama a prestar declaración a tres o cuatro presuntos impresentables y todos al unísono nos echamos las manos a la cabeza, pero cómo es posible, acaso este hombre no se ha enterado de que estamos en agosto, qué hace que no está de vacaciones dado su alto rango y elevada condición (probablemente lo estaría de no ser suplente). En agosto las noticias parecen tener prohibido hablar de nada trascendente, como si se suspendiera el paro, se interrumpiera la corrupción, desapareciera la crisis. En agosto los telediarios se componen básicamente de incendios forestales, catástrofes naturales, playas abarrotadas, olas de calor, fiestas populares, fichajes futbolísticos, copas del rey de vela, imágenes refrescantes, siempre me pregunté qué clase de hijodeputa habría podido inventar un concepto así, imágenes refrescantes, tú estabas recocido en tu sofá a cuarenta grados centígrados, sin un ventilador que echarte a la cara y sin que el aire acondicionado hubiera llegado aún a nuestras vidas y de repente el comunicador (suplente) de turno te lo soltaba así de sopetón, hoy vamos a acabar nuestro informativo con unas imágenes refrescantes, esquiadores náuticos, intrépidos surfistas, gráciles veleros surcando la mar serena que no hacían sino recocerte aún más y más viendo lo frescos que estaban todos, si de verdad quieren refrescarme pónganme a gente abrasándose en medio del desierto, algo me refrescará aunque sólo sea por pura comparaciónAgosto es sadismo también, a veces.

morgan120825

Agosto es un gran cartel de cerrado por vacaciones, ese letrero que presidió los escaparates veraniegos de nuestra infancia (quede cuando quede nuestra infancia). Yo he llegado a ver cosas que vosotros no creeríais, sucursales bancarias cerradas por vacaciones, emisoras de radio cerradas por vacaciones, iglesias cerradas por vacaciones… [Iglesias, sí, puedo jurárselo, no me pregunten el nombre porque no trabajo el gremio pero sí recuerdo perfectamente el lugar, Madrid, entre la calle de Atocha y la plaza de Santa Ana; eso sí, en este caso no ponía cerrado por vacaciones sino cerrado en agosto, será que el concepto vacaciones no encaja con el sacerdocio] Hoy cada vez lo vemos menos, quizá por la crisis, quizá porque los pequeños establecimientos ya no se atrevan a cerrar por vacaciones no vaya a ser que a la vuelta no les queden fuerzas para abrir, o quizá porque ya apenas queden pequeños establecimientos, hoy ya casi todo son grandes cadenas o establecimientos franquiciados, si quieres vacaciones te damos diez días (y espérate que no te los descontemos del sueldo), si no ya encontraremos subsubsubempleados que reemplacen a los subsubempleados que a su vez reemplazaron a los subempleados años después de que éstos reemplazaran a los empleados. Agosto es un gran cartel de cerrado por vacaciones, pero ese letrero ya no es tanto físico como mental.

20070820elpepivin_4-3

A agosto hace algunos años le llegamos a inventar un sustantivo, agostidad, terrible palabro para ilustrar subidas de precios y demás medidas económicas tomadas a traición, cuando no toca, con la insana finalidad de pillar a contrapié al incauto ciudadano: premeditación, alevosía, tal vez nocturnidad y ahora también agostidad. A agosto los italianos hasta le pusieron apellido, ferragosto, como un agosto de hierro candente, como un agosto elevado al cubo. Agosto por tener tiene hasta verbo, a ver qué otro mes puede presumir de tener verbo (marcear y mayear no creo que estén reconocidos por la Real Academia), agostar, el diccionario nos lo devuelve como secar o abrasar las plantas por excesivo calor, pero también nos ofrece una segunda acepción que parece haber sido creada expresamente para mí, para tantos otros como yo: consumir, debilitar o destruir las cualidades físicas o morales de alguien. Cómo habrá de ser un mes que es capaz de generar un verbo así.

morgan

Agosto es un enorme domingo que dura más de treinta días y que acaba como acaba cualquier otro domingo. Aquella melancolía de los domingos por la tarde que una vez describió Muñoz Molina es una nimiedad al lado de esta otra inmensa melancolía (limítrofe con la depresión) de cada 31 de agosto. Melancolía contagiosa, afecta incluso a aquellos que aún no tendrían razones para sentirla, aquellos a quienes aún les quedan días de vacaciones, estás en tu playita (por ejemplo), ves que se van todos, que ya no tendrás que pelear por tu cuota de agua, tu centímetro de arena o tu mesa del chiringuito, que te lo dejan todo a tu entera disposición… y sin embargo notas que ya nada es igual, que el final del verano llegó como cantaban aquellos dos tipos dinámicos en los sesenta, da igual que tú aún quieras prolongarlo porque el mundo ya se ha encargado de echar el cierre, da igual que pretendas ser feliz porque todo a tu alrededor te está diciendo que ya no toca, que eres una molesta anomalía en el calendario, que vuelves a estar fuera de lugar.

20050901 fotos digitales

Resulta que aunque tú te empeñes en meter la cabeza debajo del ala la rueda ha comenzado de nuevo a girar. Puede que aún estés lejos de los atascos o de los trenes atestados, pero te lo dicen todas las demás señales que encuentras a tu alrededor: el Hemoal, el Micralax y el Aero-red dejan paso a las colecciones por fascículos, las noticias vuelven a llenarse de ministros, corrupciones, crecimientos negativos y primas de riesgo, los grandes comunicadores ya están todos de vuelta y en cuanto te descuides te vaticinarán un otoño caliente, no falla, jamás te pronostican un invierno caliente (sería un contrasentido) o una primavera caliente, aún menos un verano caliente pero el otoño caliente te lo vaticinan todos los años. Septiembre es la cruda realidad, como lo será octubre y después noviembre, como lo serán ya todos los meses hasta julio sin interrupción. ¿Agosto? Agosto es mera ficción.

morgan090901(Lo escribí originalmente en otro agosto, y en otro lugar. Pero vale para cualquier agosto, y casi para cualquier lugar)

Anuncios